Por: José Alejandro Torres Castañeda Tula de Allende, Hidalgo | 21 de marzo de 2026
En el marco del Equinoccio de Primavera, La sala audiovisual del museo Jorge. Acosta Acosta, en la Zona Arqueológica de Tula fue el escenario de una reveladora conferencia impartida por el historiador y arqueoastrónomo Sergio Sánchez Lázaro. Durante su ponencia, el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) demostró que Tollan-Xicocotitlan no fue una ciudad aislada, sino el nodo de una sofisticada red de “calendarios de piedra” que se extiende desde Zacatecas hasta Guatemala.
La Arqueoastronomía: Ciencia de Precisión Ancestral
Sánchez Lázaro comenzó aclarando que, aunque para algunos sectores la arqueoastronomía es vista como una disciplina marginal, los datos obtenidos mediante el uso de teodolitos y herramientas digitales como Google Earth confirman que las pirámides mesoamericanas son instrumentos de medición del tiempo.

“Las estructuras no fueron construidas al azar; responden a ejes de orientación de fechas precisas para regular la vida agrícola y ritual”, señaló el ponente.
Xihuingo y Huapalcalco: Los pilares de Hidalgo
El investigador detalló la importancia de otros dos sitios clave en el estado:
- Xihuingo (Tepeapulco): Cuyo nombre significa “Lugar del Año” (Xihuitl–co). Desde su pirámide, el Sol sale exactamente sobre el Cerro El Picacho en fechas que permitían a los antiguos sacerdotes ajustar el calendario solar de 365 días (Xiuhpohualli) y el adivinatorio de 260 (Tonalpohualli).
- Huapalcalco (Tulancingo): Considerado el antecedente directo de Tula. Sánchez Lázaro describió una hierofanía solar (manifestación de lo sagrado): un fenómeno donde la sombra de un monolito recorre el suelo como una serpiente hasta tocar la base de la pirámide, un evento cargado de simbolismo relacionado con Quetzalcóatl.
El Eje que une a Tula con el Mundo Maya
Uno de los puntos más impactantes de la presentación fue la demostración de los alineamientos de larga distancia. Según el estudio de Sánchez Lázaro, si se proyectan las líneas visuales desde las esquinas de los basamentos de Tula, estas coinciden de forma milimétrica con centros distantes:
- Al Norte: Conexiones con Huapalcalco y la zona de Chichén Itzá.
- Al Sur: Alineación directa con la Pirámide del Sol en Teotihuacán, Cholula y Teotenango.
- Al Sureste: Una línea que atraviesa el Pico de Orizaba y llega hasta Kaminaljuyú, en Guatemala.
La observación de Venus (Tlahuizcalpantecuhtli) fue fundamental para los toltecas. Sánchez Lázaro explicó que el calendario se calibraba mediante el paso del sol por el cenit (cuando el sol está en el punto más alto y no proyecta sombra), utilizando pozos cenitales para corregir el desfase del cuarto de día sobrante cada año, lo que hoy conocemos como año bisiesto.
Al cierre de la jornada, el investigador enfatizó que las fechas “culturales” (como el 21 de marzo) a menudo difieren de las astronómicas, pero que el valor de Tula reside en su ingeniería. La ciudad de los Atlantes fue diseñada para ser un espejo del cielo, manteniendo una armonía matemática con el resto de las capitales del México Antiguo.
































