*La saturación del sitio operado por una empresa privada y explosión por acumulación de gases, paraliza la recolección de 500 toneladas diarias de desechos
*La montaña de basura literalmente se partió
POR: José Alejandro Torres Castañeda
Atotonilco de Tula, Hidalgo. — La región de Tula enfrenta su peor crisis de gestión de residuos en años. Desde hace varios días, el servicio de recolección de basura se encuentra suspendido indefinidamente en al menos ocho municipios del estado, afectando directamente a Tula de Allende, Tlahuelilpan, Tlaxcoapan, Atotonilco de Tula, Atitalaquia, Ajacuba, Tepetitlán, y Chapantongo. La causa: el colapso total por saturación del Relleno Sanitario Regional.
El vertedero, que brinda servicio a un total de 12 municipios incluyendo a Huehuetoca, en el Estado de México —quien aporta el mayor volumen de desechos—, alcanzó su máxima capacidad operativa. Esto ha provocado que unas 500 toneladas de residuos sólidos urbanos se queden diariamente en las calles y espacios públicos de la región, generando un foco de infección inminente y una profunda preocupación entre la población y las autoridades locales.

A través de sus redes sociales, los gobiernos municipales han exhortado a la ciudadanía a no sacar sus desechos a la vía pública, ya que los camiones recolectores no operarán hasta nuevo aviso. Sin embargo, no hay una fecha establecida para la reanudación del servicio, ni se han informado medidas de emergencia para atender la contingencia sanitaria.
La presidenta municipal de Tepetitlán, Ana Elsa Castillo, describió el panorama como “horrible” y crítico. Señaló que su municipio genera unas 10 toneladas diarias que actualmente se encuentran retenidas en el camión compactador para contener el fuerte olor, aunque advirtió que esta solución es temporal.
“Nos está afectando muchísimo, muchísimo. Ya tenemos dos días sin poder tirar. Las condiciones del tiradero son horribles… no solamente mi municipio, además se suman las constantes descomposturas de los vehículos por las malas condiciones de los accesos.
La alcaldesa detalló fallas graves en la operación del relleno por parte de la empresa concesionaria, vinculada históricamente al manejo regional de residuos. “Están saliendo líquidos [lixiviados] por todos lados porque no ha existido un control como tal y no se han mantenido como los protocolos que tendría que tener un relleno sanitario. Supuestamente hubo como explosiones por no tener un control correcto de los gases… Eso es lo que nos está dando ‘en la torre’ a 14 municipios”, denunció, subrayando que pagan 260 pesos por tonelada depositada.
Ante la falta de solución definitiva, la alcaldesa ya busca desesperadamente acuerdos con municipios vecinos como Alfajayucan, Chilcuautla o Tetepango para depositar sus desechos temporalmente.
Colapso anunciado.
La situación actual es la culminación de años de omisiones. Según trabajadores de Servicios Públicos y fuentes extraoficiales, el relleno sanitario ha operado bajo un esquema irregular. Aunque el sitio operado por una empresa particular fue declarado “no viable” por la SEMARNATH en 2020 por encontrarse sobre mantos acuíferos y ductos de Pemex, siguió operando.
Fue nuevamente suspendido en 2022 por incumplimiento ambiental, lo que no impidió que siguiera operando tras el levantamiento de sellos a los pocos días.
La “reapertura” se planteó bajo la figura de una Unidad de Transferencia, no como sitio de disposición final, una condición que, según las denuncias de ambientalistas, nunca se cumplió.
Mientras las autoridades municipales mantienen una versión oficial de “trabajos de mantenimiento” y “problemas operativos” por las recientes lluvias, la realidad a ras de suelo muestra un vertedero colapsado, con un enorme montículo de desechos saturado y fugas de líquidos tóxicos.
Sin un plan de contingencia claro y con el problema agravándose cada hora, la región de Tula se encuentra ante una emergencia que pone en riesgo la salud pública de miles de habitantes
































