CIUDAD DE MÉXICO. — Ante la falta de respuestas y acciones concretas del Gobierno Federal para frenar el colapso ambiental en la presa Endhó, una delegación de pobladores ribereños y el diputado federal panista Asael Hernández Cerón acudieron a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para denunciar la crisis sanitaria y de derechos humanos que padecen desde hace años.
La comitiva, integrada por unos 40 delegados y representantes ejidales de los municipios de Tula de Allende, Tepetitlán y Tezontepec de Aldama, expuso previamente en conferencia de prensa la gravedad del entorno en el que sobreviven miles de familias debido a la descarga de aguas residuales, mantos de lirio acuático desbordados y plagas incontrolables de mosquito Culex.
Foco de infección y omisión oficial
Hernández Cerón calificó como negligencia la postura de las autoridades federales, a quienes reprochó la falta de una intervención integral que garantice condiciones mínimas de salud y vida digna a las comunidades circunvecinas al embalse.
“Los habitantes llevan años lidiando con plagas del mosquito Culex al interior de sus propios hogares; una consecuencia directa del lirio acuático y la putrefacción del agua que ninguna autoridad ha querido frenar de fondo”, señaló el legislador.
Durante el pronunciamiento, tanto el congresista como las autoridades comunitarias cuestionaron el destino de los recursos públicos presuntamente etiquetados en años recientes para el saneamiento de la presa, advirtiendo que en el territorio no existe obra o resultado tangible que respalde ese gasto. Por ello, exigieron una auditoría y transparencia inmediata sobre los fondos ejercidos.

Llamado a instancias internacionales
Frente al deterioro acumulado y el agotamiento de los canales de diálogo a nivel nacional, los afectados recurrieron a los organismos internacionales para visibilizar lo que consideran una violación sistemática a su derecho al medio ambiente sano y a la salud.
Hernández Cerón adelantó que mantendrán el acompañamiento legal y social a los habitantes de la cuenca del Endhó hasta que el Estado mexicano asuma su responsabilidad y ejecute un plan de rescate con impacto real en las comunidades.

































